lunes, 15 de diciembre de 2025

El verbo "encantar"

                                                                          Visto en Córdoba y Agüero, en Buenos Aires.

"Me encanta salir a jugar con vos".

Frase ideal para detenernos y pensar en el funcionamiento de las oraciones con verbos como “gustar” o “encantar”. Una pista: a diferencia de lo que sucede en inglés con “I love” o “I like”, casos en los que el sujeto es fácilmente reconocible ("I", primera persona de singular), en español y en el ejemplo del grafiti, no es la primera persona de singular el sujeto o protagonista de la historia, sino la experiencia de salir a jugar con vos. Es el hecho de salir a jugar con vos lo que despierta en mí, receptor absoluto, emociones encantadoras. 

Si identificamos el núcleo verbal ENCANTA, enseguida daremos con el sujeto, pues el sujeto y el núcleo verbal concuerdan en persona y número cuando el verbo aparece flexionado

Salir a jugar con vos ENCANTA. 
Salir a jugar con vos me ENCANTA (a mí)
(A mí) me ENCANTA salir a jugar con vos. 

Como se ve, "salir a jugar con vos", SUJETO, y "encanta", VERBO, comparten la tercera persona de singular.

Aquí, tres ejemplos semejantes:
Las mañanas me ENCANTAN.
(vos) Me ENCANTÁS.
Buenos Aires me ENCANTA.

"Las mañanas", "vos" y "Buenos Aires", sujetos indiscutibles, despiertan en mí sensaciones agradables.

(decimos "Esto me encanta" o, en todo caso, "Me encanta esto"; es ESTO —el chocolate, por ejemplo— lo que produce en mí efectos agradables; el sujeto es la causa del placer o encanto, y quien lo siente o quien experimenta ese placer, en este caso YO, se expresa mediante un complemento indirecto: "ME")

La frase es también ideal para ahondar en las oraciones cuyos núcleos del sujeto son verbos en infinitivo (en el grafiti, ese núcleo es curiosamente una perífrasis verbal: “salir a jugar”). El infinitivo, o forma no personal del verbo, funciona también como sustantivo. Para el caso, dos ejemplos notables: Trabajar cansa (Cesare Pavese) o Leer hace bien (Milo Lockett).

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(para quienes creen en la lengua y entienden que la gramática no es un conjunto de convenciones recogidas en libros gordos, sino, como dice Bordelois, parafraseando a Valéry, un elemento constitutivo del espíritu humano; "mientras haya humanos, inevitablemente, habrá gramática")