Visto en Córdoba y Agüero, en Buenos Aires.
"Me encanta salir a jugar con vos".
Si identificamos el núcleo verbal —ENCANTA—, enseguida daremos con el sujeto, pues el sujeto y el núcleo verbal concuerdan en persona y número cuando el verbo aparece flexionado.
Salir a jugar con vos ENCANTA.
Salir a jugar con vos me ENCANTA (a mí)
(A mí) me ENCANTA salir a jugar con vos. Como se ve, "salir a jugar con vos", SUJETO, y "encanta", VERBO, comparten la tercera persona de singular.
Buenos Aires me ENCANTA.
"Las mañanas", "vos" y "Buenos Aires", sujetos indiscutibles, despiertan en mí sensaciones agradables.
Aquí, tres ejemplos semejantes:
Las mañanas me ENCANTAN.
(vos) Me ENCANTÁS.Buenos Aires me ENCANTA.
"Las mañanas", "vos" y "Buenos Aires", sujetos indiscutibles, despiertan en mí sensaciones agradables.
(decimos "Esto me encanta" o, en todo caso, "Me encanta esto"; es ESTO —el chocolate, por ejemplo— lo que produce en mí efectos agradables; el sujeto es la causa del placer o encanto, y quien lo siente o quien experimenta ese placer, en este caso YO, se expresa mediante un complemento indirecto: "ME")
La frase es también ideal para ahondar en las oraciones cuyos núcleos del sujeto son verbos en infinitivo (en el grafiti, ese núcleo es curiosamente una perífrasis verbal: “salir a jugar”). El infinitivo, o forma no personal del verbo, funciona también como sustantivo. Para el caso, dos ejemplos notables: Trabajar cansa (Cesare Pavese) o Leer hace bien (Milo Lockett).
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(para quienes creen en la lengua y entienden que la gramática no es un conjunto de convenciones recogidas en libros gordos, sino, como dice Bordelois, parafraseando a Valéry, un elemento constitutivo del espíritu humano; "mientras haya humanos, inevitablemente, habrá gramática")
